Educación en el Turismo Gastronómico

Por qué la Cultura Culinaria merece un espacio como objeto

de estudio en el medio de los viajes y el turismo

Lilí Torres C.

Por muchos años el qué comer y cómo prepararlo fue considerado como un tema “sin mucho condumio”, al menos a nivel científico y académico. Aún después del aparecimiento del término “gastronomía”, los asuntos relacionados a la comida caían aún en una segunda categoría, relegados exclusivamente a conversaciones entre amas de casa o personas del servicio, no se los consideraba trascendentes como para merecer mayor análisis o investigación. Es posible que esa actitud de la comunidad científica frente a los temas culinarios se haya mantenido por tanto tiempo por considerarse muy común o cercano al día a día, o también su vinculación con el rol secundario del papel femenino y el machismo, no facilitó que las expresiones gastronómicas sean analizadas con mayor profundidad.

Si bien el alimentarse es una actividad que responde a una necesidad biológica y es común a todos los seres vivos el planeta, para nosotros como seres humanos, el comer y la relación que construimos con los alimentos, adquirió desde el inicio de las sociedades un trasfondo mucho más profundo que rebasa por mucho la necesidad de incorporar nutrientes al organismo para completar las necesidades vitales.

El tipo de alimentos, su nivel nutricional y la disponibilidad de estos recursos en el ambiente y según las distintas temporadas, influenció desde la antigüedad muchas de las principales estructuras y acontecimientos económicos y sociales. Varios procesos migratorios y de conquista fueron motivados acceder a tierras más fértiles, que garanticen un mayor abastecimiento para el crecimiento de los pueblos o dominar la producción de ciertos recursos más demandados.  Los grupos humanos que mejor se adaptaron a sus entornos y que desarrollaron técnicas más idóneas para contar con alimentos durante todo el año, fueron los que más desarrollaron sus sociedades. El contar con una mejor alimentación es uno de los factores clave que les permitió ser capaces de soportar enfermedades, prevalecer en temporales más difíciles y evolucionar en sus capacidades físicas e intelectuales para consolidarse en otros aspectos. Y es que el asegurar el acceso a la alimentación fue y aún sigue siendo una condición inicial para que las personas puedan concentrar sus esfuerzos y atención en atender otras necesidades y desarrollar sus habilidades y destrezas en otras áreas, dando lugar, entre otras muchas cosas, al florecimiento de expresiones artísticas que son parte de la cultura de los pueblos.

Es quizá en reconocimiento al papel predominante del alimento como un recurso fuente de energía y progreso para las sociedades, que varias culturas otorgaron un valor simbólico a muchos de los productos que usaban en la cocina, llegando a convertirlos en algunos casos en elementos sagrados o parte de sus leyendas. Así también, hay algunos recursos que se perciben con una connotación negativa o positiva según la religión o la sociedad desde la que se evalúe su consumo.

Pero yendo más allá de los ingredientes que se usan para preparar los alimentos, la gastronomía es además es una actividad de alto valor y contenido en su faceta de expresión social. Cada celebración o reunión tiene como uno de los elementos protagónicos la degustación de alimentos. En eventos generales como fiestas patrias, religiosas o fiestas de fin de año, hay platillos específicos que acompañan a las tradiciones y que no pueden faltar. De la misma manera, las celebraciones particulares que cada persona tiene en su vida como cumpleaños, matrimonios, bautizos, aniversarios y otros, no pueden planificarse sin pensar en qué se va a compartir en la mesa.

Por otra parte, el cultivo, recolección, preparación y degustación de los alimentos, son actividades que suponen y permiten diversos tipos de interacción entre las personas, quienes han impreso la forma de ver, interpretar y hacer a cada uno de estos procesos y los han combinado al legado que recibieron de sus antepasados, generando una especie de personalidad única a la expresión gastronómica de cada región.

Considerando esto podemos calificar a la gastronomía como una expresión social en evolución, que cumple con todos los requisitos para considerarse parte del patrimonio inmaterial de un destino, pues en ella se vinculan otros elementos como la historia, el territorio, las creencias e ideologías del colectivo humano que las elabora. Es por esto que, desde el punto de vista turístico, la cultura culinaria se reconoce hoy como una puerta potencial para exponer los rasgos culturales de un destino. Además, la degustación y vivencia de experiencias vinculadas a lo gastronómico, impacta a nivel sensorial a los visitantes, generando memorias más intensas y satisfactorias.

Quizá no haya una puerta más potente para conocer la esencia de un destino. como el de sumergirse en la gastronomía del lugar, pero ello dependerá del relato que acompañe a esta experiencia y es ahí donde el papel del guía o intérprete turístico es preponderante. Su intervención permitirá poner en valor el recurso gastronómico vinculándolo con el antecedente histórico y las características culturales del pueblo que esa comida representa. El turista puede con ello, entender el contexto y el valor de lo que se le presenta, haciendo incluso que el deguste de las preparaciones y sus ingredientes tradicionales, sea una experiencia mucho más profunda y placentera.

Pero es importante señalar que, si bien este potencial que tiene la gastronomía como elemento cultural ha levantado en las últimas décadas el interés de investigadores y académicos, mucho del conocimiento e información sobre los aspectos gastronómicos que son de interés para un visitante no se remiten exclusivamente a las aulas universitarias. Hay muchos profesionales de la industria turística que han trabajado con temas culinarios y cuentan con el bagaje para desempeñar este rol tan importante de intermediación, entre el recurso y el visitante. Para estos profesionales, guías turísticos y operadores de tours existe la opción de completar su entrenamiento y validar su conocimiento y experiencia mediante las capacitaciones y certificaciones que la World Food Travel Association ofrece.

Entre hoy mismo en nuestra sección de educación y elija el programa que mejor se adapte a sus expectativas. Dirigidos tanto a profesionales individuales, como a empresas, podemos ayudarle a complementar sus habilidades y destrezas para guiar, diseñar, desarrollar y ejecutar efectivamente tours gastronómicos que se conviertan en experiencias memorables para sus clientes.

 

 

posted Oct 29, 4:42 am (33 days ago) , 0 comments